Nombre: Yami (Oscuridad)
Apellido: Matsuura
Edad: 14 -cumple los 15 este año-
Fecha de nacimiento: 1 de noviembre
Curso: Segundo.
Club/s: Lectura.
Mascota: Edduard Breach.
Preferencias para pareja: Hetero.
Fetiches: Los chicos muy guapos con mal carácter.
Grupo Sanguíneo: AB-
Ocupación/Profesión: ¿Empresaria? ¿Ama de casa?
Sueño: Le gustaría estudiar ocultismo y teología, pero duda que la dejen. Aunque también le gustaría no estudiar y ayudar a los fantasmas a ir al "Más allá".
Aspecto: Entre el tono rojizo de sus ojos, su pelo largo, liso y negro azabache y su piel pálida como el marfil es completamente lógico que nadie se le quiera acercar. Eso sumando a su forma de mirar y sonreír, hacen que sea una chica espeluznante, realmente no tiene ni una amiga, pero en realidad tampoco las necesita.
Suele vestir con ropa oscura, sea negra, gris o rojo oscuro, estos suelen ser sus colores favoritos. A veces combina alguna pieza blanca, pero no es lo habitual. Sus uñas siempre están pintadas de color negro.
Altura: 1,56 m
Peso: 43 kg

Carácter: Le gusta reírse de las chicas que la rechazan por ser tan "oscura", diciéndoles que tienen "presencias" detrás de ellas o diciéndoles que les ha lanzado una maldición, aunque sea mentira (normalmente siempre es mentira), la cara de terror de ellas le es totalmente satisfactoria. No es de extrañar que gracias a eso haya multitud de rumores alrededor de ella... Desde que es una bruja hasta que es una vampira.
Puede llegar a ser cruel y algo sádica, y terriblemente misteriosa y espeluznante, a veces ni siquiera aparenta que tenga 14 años por las cosas que dice.
A pesar de todo, es impulsiva y hace las cosas sin pensar, sobre todo cuando se trata de experimentar con libros nuevos de magia negra, le gustan tanto y se siente tan emocionada que ni siquiera piensa en las posibles consecuencias de sus actos. Digamos que se deja llevar.
Gustos: Películas de terror, libros de magia negra o historias de miedo. No come mucho, aunque no porque tenga manías sino porque suele vomitarlo todo... Su abuela dice que es por su "Don".
Le encanta ir en moto, la ha aprendido a conducir en este último año.
Las cosas/personas que tienen "luz propia", por eso le gustan tanto los chicos guapos.
Disgustos: Los colores llamativos, películas con final feliz.
Historia:
La familia Matsuura es una familia de gran renombre, prestigio y grandes cuentas bancarias desde la época Edo. Si han conseguido mantenerse en esta alta posición ha sido porque siempre han sabido elegir el bando acertado, se han modernizado ante las nuevas tecnologías y sobre todo porque han tenido siempre mucha suerte, no es de extrañar, pues, que la familia Matsuura tenga dos familias de Mascotas a su plena disposición para cuando hay nuevos miembros de señoritos y señoritas en la familia.
Yami Matsuura nació el 1 de noviembre, este mismo día, su abuela presagió que aquella niña sería totalmente diferente a cualquier miembro de la familia... Y no se equivocó. Desde temprana edad el color del pelo de Yami, así como sus ojos y su piel resaltaban encima de los demás... También su forma de comportarse, siempre misteriosa y experimentando con los demás niños hechizos que decía que sacaba de los libros, además, a los cinco años empezó a decir que veía a los muertos y que podía hablar con ellos.
Era una Matsuura, así que sus padres jamás mostraron en público que se arrepentían de ella, pero tuvieron otra hija, que salió del todo normal. Con quien mejor se llevaba Yami era con su abuela, que decía que su abuela también había sido como ella.
Todas las mascotas que Yami iba teniendo suplicaban a los señores Matsuura que por favor los cambiaran de niño... Incluso les pedían que los despidieran, pero que no podían continuar cuidando y protegiendo a Yami, sobre todo porque no había manera de protegerse ellos mismos de ella.
Fue hace un año cuando decidieron enviar a Yami a Master's School junto a una Mascota que tenía muy buenas referencias: No duraron ni tres meses. Yami le había hecho tragarse un sapo, comer moscas e incluso cazar un escorpión para sus "pociones" y "experimentos". Tres meses fue mucho por todo lo que pasó la pobre mascota. Sus padres, sin saber qué hacer, decidieron contactar con otras familias de Mascotas ajenas a las de los Matsuura.